CUIDADO CON LAS DIETAS RESTRICTIVAS


Cuidado con las dietas

LOS REGÍMENES ESTRICTOS NO FUNCIONAN

Muchas veces seguimos regímenes muy estrictos que sólo nos hacen sentirnos culpables. Si nos dan un menú establecido y resulta que ese día no comemos en nuestra casa y nos vamos a un restaurante o a casa de algún pariente, ya no sabemos qué hacer y perdemos por completo el control de nuestra dieta.

Lo importante es aprender a comer y a controlar las situaciones que se nos presentan cada día.

Cuando el menú que nos dan para bajar de peso es restrictivo, no aprendemos a comer, nos dicen cuántas cucharaditas de grasa, cuántos gramos de fruta o cuántos gramos de carne podemos utilizar en cada comida, se nos hace muy difícil lograr nuestra meta, porque muchos de nosotros comemos muy seguido en restaurantes, tenemos compromisos, o bien trabajamos fuera de casa y llegamos corriendo a comer y realmente no sabemos cómo prepararon nuestros alimentos.

Será mucho mejor aprender a escoger qué platillos debemos consumir y cuáles debemos limitar. Esto nos dará la oportunidad de ir a cualquier lugar y cumplir nuestra meta. En la dieta ideal no existe ningún alimento prohibido, existen los alimentos libres y los que debemos limitar. Si en nuestra casa no tenemos algún alimento podremos sustituirlo por otro y saber que la vida sigue y que nuestra dieta va por buen camino.

LAS DIETAS DE AYUNO

Durante los últimos años el concepto de dieta no ha funcionado. A veces nos sometemos a programas muy estrictos que únicamente nos dejan deprimidos, bajamos unos kilos con muchos sacrificios y al poco tiempo los volvemos a recuperar.

Las dietas de inanición o algún tipo de ayuno, hacen que el cuerpo interprete la falta de alimento como un período de escasez y hambre. Los órganos reducen su actividad para conservar la energía que se requiere para la vida, el músculo se consume. Bajas de peso, pero destruiste una buena parte de tu músculo y será mucho más fácil que vuelvas a ganar peso, pues cada día tienes menos músculo que consuma grasa. Cuando vuelves a comer, tu cuerpo absorbe al máximo las calorías que comiste y baja su gasto de energía, te sientes cansado y con sueño.

Conocí a un sacerdote misionero en África que me comentó que muchas de las personas fallecen por la enfermedad del sueño. Al consumir tan pocos alimentos por la escasez, el organismo empieza a reducir su gasto provocando debilidad y sueño, comienzan a dormir cada día más hasta que mueren.

Cuando las personas consumen muy poco alimento y después ingieren cantidades normales tienden a engordar. Esto se comprobó después de la Segunda Guerra Mundial. Las personas que se encontraban en los campos de concentración se mantenían tan sólo con unos trozos de pan y agua; los que lograron sobrevivir salieron de los campos y comenzaron a engordar con lo poco que comían; era imposible que comieran mucho ya que después de la guerra no era fácil tener trabajo y ganar lo suficiente para una buena alimentación. Sin embargo, el organismo había estado en tal grado de estrés metabólico que aprovechó esta ingesta para acumular al máximo reservas de energía por si se volvía a presentar una situación similar.

Se ha evaluado la pérdida de peso después de las dietas de ayuno, como la famosa dieta de la luna y se descubrió que las personas no sólo pierden agua, sino inclusive pierden músculo, por lo que rápidamente vuelven a subir de peso e inclusive superan el peso inicial.

Cuando nosotros privamos al organismo de alimentos, lo metemos en este estado de estrés metabólico y comienza a absorber al máximo los pocos momentos en que lo alimentamos. Se ha comprobado que las personas que no desayunan ni cenan y que hacen una sola comida al día tienden a subir de peso, aunque esta comida tenga tan sólo 1000 calorías.

Es importante que comamos por lo menos tres veces al día y que no nos saltemos ninguna comida. También podemos comer algo entre comidas. Es mejor hacer varias comidas pequeñas al día que una sola.

Cuando nosotros comemos algo, por poco que sea, ponemos a funcionar nuestro aparato digestivo. Se requiere energía para que salgan los jugos digestivos y para que se muevan los intestinos y esto nos hace gastar energía aumentando nuestro metabolismo. El gasto de energía derivado de la digestión se llama ADE o Acción Dinámica Específica y es de aproximadamente un 10% de las calorías que ingieres.

LA DIETA DE LOS ASTERISCOS

La base de esta dieta es estabilizar el azúcar en sangre para que nos sintamos bien, de tal manera que nuestro cerebro reciba el azúcar que necesita y no nos ordene consumir más alimentos con azúcares.

Lo que ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre son la fibra y la grasa.

Si consumimos un jugo de naranja, por ejemplo, el azúcar llega muy rápido a la sangre y se almacena, exigiéndonos volver a consumir algo. En cambio, si consumimos la naranja en gajos, o a ese jugo le añadimos nopal, el azúcar llega lentamente a la sangre y los niveles de azúcar permanecen estables, evitando el ansia por alimentos dulces o la necesitad de comer más, dejándonos satisfechos.

Las grasas provocan la liberación de colecistoquinina, que avisa al cerebro que estamos satisfechos. Las grasas además forman hormonas y ayudan a reducir el exceso de grasa corporal.

Demasiada comida aumenta los niveles de insulina en el cuerpo.

Debemos de evitar el consumo de café negro, chocolate y refrescos de cola, aunque sean de dieta, ya que la cafeína eleva los niveles de insulina.

Las dietas altas en carbohidratos provocan hambre constante, disminución de la agilidad mental y dificultad para reducir la grasa corporal. En cambio, la Dieta de los Asteriscos nos ayuda a tener mejor salud, mayor capacidad mental y máximo rendimiento físico.