EFECTO DE LAS EMOCIONES EN EL BIENESTAR Y LA SALUD MENTAL


Emociones y salud mental

     Las emociones pueden tener un efecto poderoso en nuestro bienestar y la salud física. La felicidad no sólo puede proteger a nuestro cuerpo de los factores del estrés que pueden provocar enfermedades, sino que también fortalece el sistema inmunológico para que nuestro organismo pueda combatir cosas tan simples como el resfriado común. Por otro lado, las personas felices tienden a vivir más tiempo y disfrutan de relaciones personales satisfactorias.

Sin embargo, los tiempos actuales y la forma de vida han hecho que la depresión haya alcanzado cifras muy elevadas. Es importante que conozcamos algunos síntomas que nos indican que se puede estar en un estado depresivo, por ejemplo:

  • Ser incapaz de disfrutar las cosas que antes te divertían.
  • Molestarse fácilmente y reaccionar de forma exagerada ante incidentes menores.
  • Encontrar con frecuencia excusas para evitar socializar.
  • “Pasar de una emoción a otra” y sentir como si cada día fuera una batalla que librar.
  • Sentirse estresado en exceso, pensar que nunca vas a poder ponerte al día en todas tus actividades.

 

Una  depresión mayor se relaciona, además, con pensamientos de muerte o suicidas, y sentimientos de profunda desesperanza y abandono.

Investigaciones hechas en la Escuela de Medicina de Harvard sobre la manera en que la depresión afecta la calidad de vida de las personas, concluyen que quienes están deprimidas tienen menor satisfacción en el trabajo, en su matrimonio o en otras relaciones, más problemas de ansiedad, menor control en sus vidas y en general, menor bienestar en relación con las personas que no se encuentran al borde de la depresión. Y además estas investigaciones reportan que aproximadamente el 75% de personas con una depresión incipiente, si no se atiende, cae en una depresión mayor.

En un artículo, el Dr. Carson menciona algunas estrategias sencillas que él comprobó en ensayos clínicos realizados y que son eficaces contra la depresión:

  • hacer suficiente ejercicio
  • programar actividades que en el pasado has disfrutado
  • expresar los sentimientos negativos de forma creativa a través de pintura, canto, música o algunas otras actividades creativas
  • evaluar los propios pensamientos
  • cambiar la forma de interpretar los acontecimientos
  • prestar atención al momento que se está viviendo
  • practicar un diálogo personal interno más positivo
  • mejorar tu cuidado personal, como comer mejor y dormir lo suficiente.

 

Es muy útil ver a la depresión, en cualquier “nivel” que se experimente, como una señal de que tu cuerpo y tu vida están desbalanceados, y no concebirla como una “enfermedad”.

 

Apoyo de la alimentación para una mejor Salud Mental

Los alimentos tienen un gran impacto tanto en el cuerpo como en el cerebro por lo que una buena y sana alimentación es un apoyo para tu salud física y mental.

Es de suma importancia evitar lo más posible los alimentos procesados, como el azúcar, especialmente la fructosa, y los granos, porque esto ayudará a normalizar los niveles de insulina y leptina que son factores importantes que contribuyen a la depresión. El azúcar produce inflamación crónica y altera la función inmunológica normal del cuerpo y también puede afectar el cerebro.

 

Otras importantes recomendaciones alimenticias son:

  1. Optimizar la flora intestinal. Cada vez más la investigación indica que las colonias de bacterias que residen en el intestino podrían desempeñar unpapel clave en el desarrollo de problemas mentales, de conducta y cerebrales.

Se ha llegado a hablar de que tenemos dos cerebros, uno dentro del cráneo y otro en el intestino, y cada uno necesita su propio alimento vital. Es importante darnos cuenta de que tenemos neuronas tanto en el cerebro como en el intestino, incluyendo las neuronas que producen neurotransmisores como la serotonina.

De hecho, la mayor concentración de serotonina, que tiene qué ver en el control del estado de ánimo, depresión y agresión, ¡se encuentra en los intestinos, no en el cerebro! De ahí que a menudo los cambios alimenticios apropiados ayudan en gran parte a salir de la depresión.

Los alimentos fermentados son la mejor forma para tener una óptima salud digestiva; algunas de las bacterias benéficas que se encuentran en los alimentos fermentados ayudan también a luchar contra los metales pesados y los pesticidas disminuyendo su carga tóxica. Si no consumes alimentos fermentados con regularidad, (yogurt, kéfir) es recomendable tomar un suplemento probiótico de buena calidad.

 

  1. Complementar la alimentación con grasas omega-3 de origen animal. Es recomendable consumir grasas omega-3 de origen animal y de preferencia de alta calidad, como el aceite de kril. Es el nutriente más importante para una excelente función cerebral y prevenir la depresión. Los bajos niveles de DHA están relacionados con la depresión, pérdida de memoria, esquizofrenia y la enfermedad de Alzheimer.
  2. Obtener suficiente vitamina B12. Ladeficiencia de esta vitamina puede contribuir a la depresión y afectar a una de cada cuatro personas.

 

  1. Vigilar el consumo de sal. La deficiencia de sodio causa síntomas muy similares a los de la depresión. De preferencia no utilizar sal procesada (sal de mesa), es mejor utilizar sal natural, por ejemplo la sal del Himalaya que contiene más de 80 micronutrientes.

 

  1. Verificar que los niveles de colesterol no sean demasiado bajos. Se habla mucho de mantener bajos los niveles de colesterol con estatinas, pero lo que muchos no saben todavía es que los bajos niveles de colesterol están vinculados a tazas de suicidio y agresión a los demás, pudiéndose deber a que una menor membrana de colesterol hace que se disminuya el número de receptores de serotonina cerebral.

 

Otra herramienta que puede apoyar para sentirnos mejor es hacer cambios en el estilo de vida para protegernos de los síntomas de la depresión y ayudar a recuperar la sensación de  salud y bienestar.

  1. Hacer ejercicio regularmente. Hacer ejercicio de forma regular es una de las “armas secretas” para superar la depresión, porque normaliza los niveles de insulina y aumenta los niveles de las hormonas cerebrales, las endorfinas, que hacen “sentirse bien”.

       El Dr. James Gordon, reconocido por el uso de la medicina mente-cuerpo, tiene unos estudios en los que se descubre que el hacer ejercicio es tan bueno como los antidepresivos porque cambia los niveles de serotonina cerebral y aumenta los niveles de endorfinas. Hacer ejercicio también  puede aumentar el número de células cerebrales en la región del hipocampo porque en estado depresivo éste tiene menor cantidad de células. Así que el ejercicio tiene que formar parte de la terapia de toda persona.

  1. Exponerse a los rayos del sol de forma regular. Al parecer exponerse a los rayos del sol seguros te permite que tu cuerpo produzca vitamina D y es ideal para tu estado de ánimo.

Incluso, un estudio descubrió que las personas con niveles más bajos de vitamina D eran once veces más propensas a la depresión que las que obtenían niveles adecuados de vitamina D.

Se pueden elevar los niveles de Vitamina D por la exposición a la luz solar o tomar algún suplemento de Vitamina D3 de alta calidad.

  1. Intenta la “ecoterapia”. Está demostrado que pasar tiempo al aire libre mejora radicalmente el estado de ánimo de las personas y reduce significativamente los síntomas de depresión.

Una organización británica dice acerca de la ecoterapia: “El 94 % de las personas que forman parte de una encuesta MIND comentó que las actividades físicas en áreas ecológicas han beneficiado su salud mental, y el 100 % de los voluntarios entrevistados durante un proyecto de conservación al aire libre estuvo de acuerdo en que participar benefició a su salud mental, impulsó y mejoró su autoestima“.

  1. Asegúrate de tener una cantidad adecuada de horas de sueño. Establece una hora para acostarte y respétala. Permanecer despierto  hasta las primeras horas de la mañana es perjudicial para tu estado de ánimo y la salud en general. Está demostrado que descansar adecuadamente protege contra la depresión y los pensamientos suicidas–especialmente en los adolescentes.

 

Por último, pero no menos importante, es buscar fortalecer la fe espiritual, aspecto muy importante para una buena salud mental y emocional.