El enigmático sistema nervioso


 Sistema nervioso central

Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son nuestros principales verdugos, reducen la expectativa de vida, pero las afecciones neurológicas y mentales son las que ocasionan el mayor deterioro en la calidad de ésta. Nos aterra perder capacidades físicas y tener que depender de otros.

Es importante resaltar la visión de la medicina funcional, que promueve el óptimo funcionamiento cerebral y la salud mental para alcanzar el máximo potencial de desarrollo personal.  Para esto es indispensable entender a qué nos enfrentamos y hay que partir de la base de: ¿Qué es el sistema nervioso? Es el responsable del control y es el que nos diferencia de otros animales.

Se divide en dos partes: el autónomo y el voluntario.

El autónomo coordina funciones sobre las que no tenemos injerencia directa, como la velocidad con la que late el corazón, el vaciamiento de estómago o el ritmo con el que se contrae el intestino, la sudoración, etc.

El sistema nervioso autónomo a la vez está formado por dos subsistemas que se equilibran entre sí: el simpático, que estimula y el parasimpático, que relaja.

 

El sistema nerviosos voluntario también se subdivide en dos: el central y el periférico.

El sistema nervioso central está conformado por el cerebro, cerebelo, tallo cerebral y médula espinal. Aquí se integra la información y dependiendo de su localización, se generan estímulos y respuestas que varían en sofisticación.

El sistema nervioso periférico está formado por los nervios y opera de forma bidireccional:

hacia y desde el cerebro.

Dependiendo de los estímulos que conducen, los nervios pueden ser: sensitivos o motores.

 

El lóbulo frontal del cerebro es el centro de:

  • la autocrítica
  • planeación
  • toma de decisiones
  • solución de problemas
  • cognición
  • y otras funciones

 

Creemos reconocer con claridad los padecimientos degenerativos como el Alzheimer, otros tipos de demencia, el Parkinson o la esclerosis múltiple, pero parecieran arenas movedizas al enfrentar otras condiciones. Por ejemplo:

  • los trastornos afectivos (depresión, ansiedad, ataques de pánico, fobias)
  • los cognitivos (déficit de atención, pérdida de memoria)
  • de comportamiento (problemas de control de impulsos, hiperactividad, agresividad, adicciones)
  • de la personalidad (esquizofrenia, bipolaridad); etc.

 

El modelo vigente de atención médica está diseñado para “curar”, no para crear salud o bienestar. Se reconocen las enfermedades, pero no los procesos que las generaron, de ahí que no haya la capacidad de actuar de forma preventiva ni sea eficaz la detección temprana, por lo que entra en juego cuando ya es demasiado tarde.

La medicina funcional opera bajo la premisa de identificar el porqué de los desequilibrios, con el objetivo de lograr la recuperación completa.

 

Pareciera que para la medicina convencional los trastornos mentales no merecieran ser contemplados desde una óptica científica, lo mismo que las alergias.

La investigación de la sensibilidad a alimentos arrojó datos sorprendentes, pues había una variedad enorme de rechazos a todo tipo de productos. Esto sólo podía significar una cosa: aumento de la permeabilidad intestinal. Resulta que cuando la filtración del sistema digestivo es mayor de lo normal, también se altera la barrera que protege al cerebro (exponiéndolo a influencias tóxicas), pero al reparar el intestino mejoran las funciones mental y neurológica.

Pero sin lugar a dudas, es más fácil sanar las heridas corporales y biológicas que las emocionales.

El doctor Hedaya expresó de manera muy elocuente: “La búsqueda de la verdad te lleva a la medicina funcional”. La evaluación, el diagnóstico y el tratamiento de los padecimientos psiquiátricos y neurológicos deben ser una labor investigadora profunda, con un alto grado de perspicacia y con un cuestionamiento absoluto de las normas establecidas. Los micronutrientes y macronutrientes, las hormonas, la inflamación, la toxicidad, el balance del microbioma y otros factores deben analizarse con todo cuidado para determinar su contribución al surgimiento de los problemas psiquiátricos y neurológicos.