EVITA EL ESTRÉS A TRAVES DE TU ALIMENTACIÓN


La vida moderna te conlleva a experimentar esa sensación de estrés, que bien puede ser causada por eventos positivos como negativos. Aprende a controlarlo.

 

El ritmo acelerado de la vida ha provocado que el estrés se convierta en el mal número uno de nuestros tiempos.

Gracias a valiosos ingredientes encontrados dentro de los alimentos disponemos de alternativas para controlarlo…

 

Las tareas se han multiplicado y las horas del día parecen no ser suficientes para cumplirlas, lo que se traduce en un estado constante de tensión que acaba por provocarnos serias enfermedades.

       El estrés agota nuestras reservas de energía y disminuye nuestras defensas. Aumenta los niveles de cortisol en el cerebro dañando nuestras neuronas; en los campos de concentración nazis, se detectaron varios casos de personas de menos de 40 años con Alzheimer.

El estrés aumenta la producción de colesterol interno de nuestro organismo lo que favorece las enfermedades cardiovasculares, primera causa de mortalidad en nuestro país.

Estudios científicos demuestran que las personas que se encuentran bajo situaciones de presión como una carga fuerte de trabajo o la separación o enfermedad de un ser querido, tienen bajos los niveles de vitamina B en sangre. La vitamina B es la responsable de controlar los impulsos del sistema nervioso por lo que su deficiencia provoca diversos síntomas como: irritabilidad, depresión, insomnio, dolores de cabeza o incapacidad para concentrarnos.

 

Los alimentos que ingerimos afectan nuestra capacidad de sobrellevar el estrés. Entre los alimentos que estimulan el buen funcionamiento de las células nerviosas se encuentran:

Plátano, almendras, germen de trigo, levadura de cerveza, brócoli y semillas de girasol.

El consumo de alimentos ricos en vitamina B es indispensable para favorecer la salud y relajación del sistema nervioso. Mencionamos algunos alimentos que contienen las vitaminas del Complejo B:

Vitamina B1: acelgas, berros, espinacas, maíz, nueces, ciruelas, levadura de cerveza.

Su deficiencia provoca: fatiga, depresión y problemas gastrointestinales.

Vitamina B2: leche, huevos, aguacate, vegetales verdes oscuros y semillas.

Su deficiencia provoca: ojos irritados, anemia, dermatitis, excoriaciones en la boca.

Vitamina B3: carne, pollo, huevos, salmón, almejas, jalea real, aguacate.

Deficiencia: desórdenes cardiovasculares, debilidad, infecciones.

Vitamina B6: pescado, plátano, jitomate, nueces, vegetales verdes, carne y pollo

Deficiencia: anemia, desórdenes nerviosos, debilidad.

Vitamina B12: yemas de huevo, cangrejo, sardinas, salmón, carne, hígado

Deficiencia: crecimiento lento, anemia, cansancio, nerviosismo.

 

Se recomienda evitar el consumo de café, refrescos de cola, alcohol, alimentos enlatados y el uso de anticonceptivos que reducen los niveles de vitamina B en el organismo.