MENOS CARBOHIDRATOS, MÁS GRASAS SALUDABLES


Grasas saludables

La fabricación de alimentos, aún con sus modernos procesos, ha sido un fracaso en cuanto al propósito de mejorar la salud y aumentar la longevidad.

Se tiene clara evidencia de que el consumo cíclico de carbohidratos netos (son los gramos de carbohidratos después de haberles restado la fibra) es el factor principal que determina la proporción de grasa corporal, y los granos y los azúcares procesados, especialmente la fructosa, son los culpables de la altísima tasa de obesidad, diabetes y enfermedades crónicas.

En la actualidad, dos tercios de la población en Estados Unidos tienen sobre peso u obesidad. Una de cada 5 muertes tiene relación con la obesidad, la mitad tiene prediabetes u otras enfermedades crónicas y una de cada tres mujeres y la mitad de todos los hombres, desarrollan en su vida algún tipo de cáncer. ¡Es dramático! Y pensar que todo comienza con las costumbres nutricionales.

Uno puede darse cuenta de que las personas compran y consumen demasiados alimentos procesados, carbohidratos netos, muy pocas grasas saludables y gran cantidad de grasa poco saludable. Todo esto ocasiona el aumento y acumulación de la grasa corporal adicional y a la vez provoca que haya mayor resistencia a la insulina.

Por otro lado, la mayoría de las personas consumen demasiadas proteínas con el objetivo de tener una óptima salud, pero el ejercicio que realizan no puede compensar el daño causado por la alimentación alta en carbohidratos netos y baja en grasa, considerando que aparte, la mayoría de las personas tampoco realizan suficiente movimiento físico. Todo esto aunado, desencadena una cascada de procesos metabólicos y biológicos que terminan por deteriorar la salud.

Ahora bien, de lo que se trata es de recuperar la capacidad del cuerpo de quemar grasa como combustible.

Una de las causas fundamentales de la mayoría de las enfermedades degenerativas es el hecho de que las mitocondrias, que son las pequeñas cargas de energía que se ubican en la mayoría de las células corporales, no reciben la cantidad de combustible adecuado, y el resultado es que las mitocondrias empiezan a deteriorarse y a funcionar mal. Esta disfunción es la base para que los diversos sistemas de nuestro cuerpo vayan degradándose. Las mitocondrias, o pequeñas cargas de energía de nuestras células son alimentadas por ciertos nutrientes y dañadas por otros. De ahí la importancia de llevar una alimentación saludable para apoyar el buen funcionamiento de las mitocondrias teniendo una flexibilidad metabólica para quemar grasas.

Gran parte de las personas llevan principalmente una alimentación a base de alimentos procesados y queman carbohidratos como su principal combustible y es algo que les estorba para poder quemar las grasas. Esta es la principal razón por la que la obesidad es tan frecuente y las personas tienen tanta dificultad para perder y/o mantener el peso. Lo ideal es que se tenga la flexibilidad metabólica para quemar carbohidratos o grasas como combustible. Se está hablando de grasas saludables.

Desafortunadamente las grasas saturadas han sido tachadas como dañinas y cuando los fabricantes de alimentos empezaron a eliminar las grasas de los alimentos procesados, les añadieron azúcar y pensaron que era una buena sustitución pero hoy se sabe que esto es falso.

Lo que impulsa al cuerpo a quemar grasa como combustible es comer más cantidad de grasas saludables y bajar la ingesta de carbohidratos netos. Si no se disminuye la cantidad de carbohidratos netos, esto no permitirá la transición para que el cuerpo utilice las grasas como combustible.