Sobre enfermedades neurodegenerativas en Medicina Funcional


cerebro

Primera parte.-

El cerebro humano representa aproximadamente 2% del peso total del cuerpo, aunque consume 25% de su requerimiento diario de energía. Esto significa que es un órgano con gran actividad metabólica y para ejercer sus funciones depende de una concentración elevada de mitocondrias. Estos organelos celulares no sólo generan energía, sino que:

  • mantienen el balance intracelular de calcio
  • sintetizan los esteroides (su prototipo es la cortisona) y los aminoácidos (los bloques estructurales de las proteínas
  • participan en la manufactura de las moléculas de hierro y azufre que forman la hemoglobina producen calor y
  • rigen la muerte celular programada.

 

El término neurodegenerativo se utiliza para designar las enfermedades que afectan el sistema nervioso, que se supone aparecen a edades avanzadas, son progresivas e incurables. La realidad es que este apelativo es inadecuado, pues engloba lo mismo las anomalías genéticas que las adquiridas, que pueden presentarse en diferentes etapas de la vida, que se confunden entre sí debido a que comparten muchas manifestaciones clínicas y para las cuales empiezan a vislumbrarse opciones de tratamiento.

 

        Las más frecuentes son las denominadas “enfermedades de la conformación de proteínas”:  Alzheimer, Parkinson, Huntington y Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Se caracterizan por la producción y el depósito de proteínas anormales, disfunción mitocondrial y estrés oxidativo.

Es un proceso en cadena: el cerebro cuenta con mecanismos para reparar o eliminar las proteínas dañadas, pero cuando aumenta la sobrecarga o el sistema envejece, ocurre la pérdida de balance entre oxidación y antioxidantes, se acumulan productos tóxicos y se genera neuroinflamación, mutaciones del ADN y muerte celular.

       

El descubrimiento reciente de los vitagenes (un grupo de genes y proteínas involucrados en la preservación del balance celular en condiciones de estrés), abrió un campo insospechado para tratar los trastornos neurológicos degenerativos y los asociados al envejecimiento.  Hemos aprendido cómo los nutrientes ejercen un efecto terapéutico, activando o suprimiendo los genes y mejorando el funcionamiento de las mitocondrias.

Muchos de los fitoquimicos contenidos en las frutas y verduras activan respuestas celulares de adaptación en circunstancias de estrés. Como ejemplo tenemos:

  • el resveratrol (proveniente de la uva y algunas moras)
  • los sulfurofanos (presentes en los vegetales crucíferos como brócoli, coliflor, calabaza y col de Bruselas)
  • la cúrcuma (tubérculo utilizado en la elaboración del curry, un condimento hindú)
  • sustancias como la L-carnitina, la carnosina y el ácido lipólico.

En esencia, mantienen y reparan las reacciones bioquímicas evitando el deterioro celular que propicia la senectud.