IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN DE BUENOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN
Cada día estamos más conscientes de la importancia de una buena alimentación para gozar de salud y prevenir enfermedades.
Entre las cosas más importantes que podemos dar a un niño es enseñarle a alimentarse bien, lo que le ayudará a crecer y desarrollarse de manera adecuada. Los hábitos que se forman desde la niñez lo acompañarán a lo largo de toda una vida.
Alimentarse adecuadamente no es tan difícil de enseñar. Una alimentación sana debe combinar una gran variedad de alimentos, debe ser flexible y adaptarse a las necesidades y gustos de cada persona, y no debe prohibir ningún grupo de alimentos que podría llevar a deficiencias de nutrientes importantes, dañando la salud.
Día a día, a través de las comidas, se tiene la oportunidad de formar los buenos hábitos que nos ayudarán a obtener energía para realizar nuestras metas.
Algunos estudios indican que los niños que comen sin orden o se saltan alguna comida tienen problemas para obtener la energía que necesitan para rendir en la escuela. En cambio, los niños que comen a sus horas aprenden a consumir mayor variedad de alimentos, a portarse mejor en la mesa y a convivir con otros miembros de la familia.
Para que las comidas sean momentos importantes para aprender es necesario ofrecer una gran variedad de alimentos, de diferentes sabores y colores, en un ambiente de tranquilidad y diversión.
La alimentación del niño debe reunir estas características:
- Ser completa y variada, para satisfacer sus necesidades nutricionales.
- Ser atractiva a la vista, al olfato y al paladar.
- Construir siempre un placer tanto físico como emocional.
- Ser de fácil preparación.
No debe de convertirse en una carga excesiva de trabajo para la madre, ni un motivo de desequilibrio en el presupuesto familiar.
La meta es ir conduciendo al niño con pasos firmes hacia su participación en la comida familiar.
La hora de sentarse a la mesa, debe ser una hora de convivencia familiar, donde el niño exprese sus sentimientos y emociones, y no un campo de batalla.
No lo obligues a comer, mejor estimúlalo con cariño, ofrécele alimentos atractivos y variados tanto en textura como en color.
Por ejemplo, tiritas de zanahorias con rueditas de pepino, busca la forma en que le gusten, intenta añadirles limón y chile.
No ofrezcas nada entre comidas para que no quede satisfecho el poco apetito que tienen con alimentos que no los nutren. Muchas madres les compran paletas, helados o dulces al salir de la escuela y el niño después ya no quiere comer.
Tampoco llenes a tu hijo de caldos que no lo nutren. Si tu hijo no tiene suficiente apetito ofrécele en un solo plato todo el menú.
Por ejemplo, consomé de pollo, con pollo, aguacate, zanahorias y arroz; o sopa de fideo con espinacas, y cuadritos de jamón con queso o bien prepara un espagueti con albondiguitas.
Ofrece presentaciones pequeñas para que se le antojen más. Un niño puede comerse hasta 5 hotcakes de 5 cms., en cambio le cuesta trabajo comer un hotcake de 15 cms.
Algunos pequeños son muy inquietos y no les gusta permanecer sentados mucho tiempo en la mesa. Ofrece platillos concentrados de modo que no tengan que pasar de una sopa a una carne, luego las verduras y luego el postre. Con el tiempo podrán quedarse quietos unos minutos más.


Muy buenos consejos ,son ustedes muy amables