Sueño.- Una anécdota
Hubo la muerte de una joven de la cual se entabló demanda penal y habían declarado la causa de muerte “como indeterminada”.
Uno de los argumentos principales de la querella se centraba en la falta de sueño de los doctores y su incapacidad para actuar correctamente, como consecuencia de la saturación de trabajo.
En años recientes en Estados Unidos, todos los hospitales de enseñanza, prohíben a los médicos residentes trabajar más de 80 horas por semana y por períodos continuos de más de 24 horas. Relata un médico que entre lunes y viernes sólo había acumulado un total de 5 horas de sueño. (es un absurdo)
Función del sueño
El sueño es indispensable para:
- recuperar la energía perdida durante el día
- regenerar las células del sistema nervioso
- consolidar las funciones cerebrales
- fortalecer el sistema inmune y
- reparar el organismo en general.
Entre otras cosas, en este período se producen hormonas específicas, responsables de muchas de estas acciones. Un ejemplo es la hormona del crecimiento, que en el adulto estimula los procesos de regeneración. Además, evidencia reciente ha demostrado que existen “genes reloj”, programados para desempeñar ciertas funciones en momentos específicos del día. El romper con los patrones de sueño y vigilia interfiere con una gran cantidad de procesos biológicos.
Contamos con un sistema interno de medición del tiempo. Se trata de los ciclos circadianos, que controlan las concentraciones de diversas hormonas según patrones definidos que son iguales en todos nosotros. El problema es que la vida moderna nos ha impuesto una serie de agravantes que afectan de manera directa estos mecanismos fisiológicos.
En la actualidad, la mayoría de la población mundial habita en centros urbanos muy iluminados. Si observamos una fotografía satelital nocturna del planeta, es fácil reconocer las ciudades más importantes por su emisión de luz. Esto significa que aún en las noches seguimos expuestos a estímulos luminosos del exterior. Estamos rodeados de una gran cantidad de dispositivos electrónicos, muchos de ellos por simple proximidad, pero otros porque con frecuencia los usamos al acostarnos (despertadores, televisores, tabletas, celulares, etc.). Como emiten destellos, impiden que el entorno se oscurezca en su totalidad. La consecuencia es que se inhibe la producción de la hormona natural inductora del sueño, la melatonina. Su reducción, entre muchos otros efectos, aumenta la frecuencia del cáncer de mama.
El sueño tiene una estructura que incluye una etapa de movimientos oculares rápidos (MOR en español y REM en inglés), que ocupa del 20 al 25% de su tiempo total, lapso en el cual soñamos.
Así mismo hay 4 fases:
- la primera y la segunda se consideran superficiales y
- la tercera y cuarta, profundas.
Este patrón se altera en determinadas circunstancias, con consecuencias diversas. Así, en personas con ciertas enfermedades psiquiátricas se reduce el tiempo de sueño profundo, o bien, presentan menor actividad eléctrica cerebral.
En condiciones de estrés secundario como respuesta a eventos traumáticos se reduce la fase de MOR. Todo esto es crítico, ya que los períodos de ondas lentas son cruciales para afirmar la memoria y consolidar el aprendizaje.
El recién nacido pasa más tiempo en MOR (lo que favorece el desarrollo cerebral) y menos despierto.
Mientras que en el niño se prolonga la actividad eléctrica lenta, estimulando la capacidad de aprendizaje, en el adulto se reducen estos lapsos con la consecuente afectación en la adquisición de memorias nuevas.
Es evidente que el sueño no es un lujo, es una auténtica necesidad para el organismo. Cuando se busca ayuda, nos topamos con una comunidad médica poco sensible y mal capacitada en el tema. Se prescriben una serie de fármacos (sedantes, ansiolíticos y antidepresivos) que no resuelven el trastorno del sueño y han demostrado tener importantes efectos adversos, como pérdida de la memoria, a tal grado que recientemente se ha comprobado que son un importante factor de riesgo en la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

