MECANISMOS DE DESINTOXICACIÓN DEL ORGANISMO


DETOX

 

El organismo tiene sus propios mecanismos de desintoxicación que utiliza para protegerse, limpiarse y mantenerse en buenas condiciones.

 

Cinco órganos participan en este proceso:

  • El hígado
  • El intestino
  • Los riñones
  • Los pulmones
  • La piel

 

La desintoxicación se divide en tres fases que transcurren de manera simultánea y continua y su objetivo primario es la transformación química de los tóxicos para poder eliminarlos.

 

La fase I ocurre principalmente en el hígado. Ahí tenemos un sistema de enzimas (proteínas y cada una de ellas metaboliza determinadas sustancias y químicos, lo mismo naturales que ajenos al organismo, como las medicinas. Este proceso genera productos de desecho denominados radicales libres. Su función principal es hacer que los elementos tóxicos acumulados en la grasa se vuelvan solubles en líquidos.

 

En la fase II sigue la transformación. Hay seis procesos diferentes que modifican las moléculas tóxicas para poder eliminarlas a través de la bilis (y de ahí hacia el intestino), los riñones (por la orina), los pulmones (por la respiración) o la piel (por el sudor). Para que las fases I y II transcurran de forma efectiva, requerimos de diversas vitaminas, antioxidantes, minerales y aminoácidos.

 

La fase III se limita al sistema digestivo. La microbiota favorece la digestión y fermentación de macronutrientes, así como la extracción de metales pesados. Además, el hígado produce la bilis que pasa al intestino delgado arrastrando una cantidad significativa de tóxicos. Pero el proceso se complica debido a la circulación entero-hepática, a través de la cual reabsorbemos 80% del total de la bilis que ya produjimos y que ha llegado al intestino, por lo que es clave promover medidas para incrementar la capacidad de eliminación.

 

Los tratamientos para mejorar la desintoxicación del organismo van desde mejorar las funciones biológicas de eliminación, hasta la quelación, que consiste en utilizar medicamentos y técnicas particulares, dependiendo de aquello que debamos desechar, generalmente son metales pesados.

 

Para lograrlo se requiere de:

  • Eliminar todas las fuentes identificadas de toxicidad.
  • Una nutrición adecuada, rica en vitaminas, minerales, fitonutrientes y alimentos específicos como vegetales crucíferos (brócoli, coliflor, col de Bruselas, calabazas), ajo, cebolla, especias como la cúrcuma, antioxidantes y flavonoides.
  • Hidratarse bien hasta lograr que la orina sea siempre clara. (la primera del día suele ser la más concentrada porque se deposita en la vejiga durante varias horas).
  • Asegurar cuando menos una, e idealmente dos o tres evacuaciones intestinales a diario.
  • Ejercitarse de manera constante y con la intensidad adecuada. En el supuesto de que exista alguna limitación o impedimento, se sugiere tomar varias sesiones semanales de sauna para eliminar los tóxicos a través de la piel por la sudoración.
  • Respirar profundamente desde el abdomen, no con las ventilaciones superficiales e incompletas que por lo general hacemos.