PARA SENTIRTE MEJOR, CUIDA TU SEGUNDO CEREBRO


Cerebro-intestino

PARA SENTIRTE MEJOR, CUIDA TU SEGUNDO CEREBRO

Cada vez con más frecuencia se escucha la frase “el intestino es el segundo cerebro” y es verdad. El intestino, al igual que el cerebro tiene gran cantidad de neuronas que forman una red llamada sistema nervioso entérico y que directamente se conecta con el cerebro y libera moléculas y hormonas que se encargan de regular nuestro organismo. Un ejemplo de esto es la producción de gran parte de la serotonina, la hormona del bienestar, y que se realiza en el intestino.

Por tanto, es importante cuidar tu segundo cerebro (intestino) si se quiere tener salud y bienestar. Y es que se ha visto que el intestino tiene una estrecha relación con el sistema inmunológico, tiene que ver mucho con las alergias, también con los estados de ánimo, en especial con la depresión e incluso, con el sobrepeso.

Si tienes una alimentación saludable, balanceada y variada y tienes además buenos hábitos como comer despacio y masticar bien, tu intestino te proporcionará bienestar, vitalidad y optimismo.

En cuanto a la relación entre el intestino y el peso se ha demostrado que personas con sobrepeso tienen una flora intestinal poca y de mala calidad, incluyendo niños.

¿Qué es la flora intestinal? Es un conjunto de bacterias que residen en el colon y que tienen como función actuar como defensas, evitando la entrada de gérmenes patógenos al interior de tu organismo y que además producen energía y vitaminas D y K, metabolizan los hidratos de carbono y absorben nutrientes como el calcio y el magnesio.

¿Qué se debe comer y qué se debe evitar para cuidar el intestino? ¡Vamos a verlo!

1) Los alimentos que son beneficiosos para mantener o en su caso aumentar las bacterias benéficas para el intestino son:

– Yogurt, porque aporta bacterias benéficas.

– Legumbres, verduras y frutas porque contienen fibra que es consumida por las bacterias beneficiosas y así pueden crecer y reproducirse.

– Cereales integrales, en poca cantidad.

– Espárragos, plátanos verdes, ciruelas, cebolla y ajo.

NO SE RECOMIENDAN las grasas como las de las carnes y embutidos, ni tampoco el azúcar en exceso. (azúcar de mesa o dulces).

2) Tener una buena hidratación, entre 1 ½ y 2 litros de agua al día.

3) Tener una alimentación lo más variada posible y principalmente con alimentos frescos como frutas y verduras y evitar los alimentos envasados.

4) Tener buenos hábitos de higiene: lavarse las manos antes de preparar cualquier alimento, así como antes de comer. Masticar bien y comer despacio.