Las investigaciones recientes en materias de salud revelan que las personas están comiendo menos grasa, pero están engordando más. En los últimos 15 años ha habido un aumento del 32% en la obesidad, justo en la época en la que los alimentos light y los cereales, abarrotan los estantes de los supermercados.
La mayoría de las personas que intentan perder peso se someten a dietas altas en carbohidratos y bajas en grasa sin obtener resultados favorables. El exceso de carbohidratos estimula la producción de una hormona de almacenamiento llamada insulina que se encarga de recoger los azúcares o carbohidratos de la sangre, llevarlos a las células y almacenar el exceso en forma de grasa.
Cuando consumimos una dieta rica en azúcares como el típico desayuno a base de cereal, fruta, leche y pan, elevamos los niveles de glucosa en sangre y aumentamos la producción de insulina, convirtiendo los azúcares en grasa. Esto provoca una caída en los niveles de azúcar en sangre y el cerebro no obtiene la energía necesaria para funcionar, se pierde productividad, concentración y memoria, y comenzamos a sentirnos cansados e irritables con una necesidad imperiosa por volver a comer.
Esta reacción hormonal en nuestro organismo, nos lleva a caer en un círculo vicioso que provoca sobrepeso, hipoglucemia, obesidad y/o diabetes.
El secreto para adelgazar sin perder la salud consiste en mantener estables los niveles de azúcar en sangre, lo que se logra consumiendo alimentos ricos en fibra, proteínas y grasas vegetales, que permiten que los azúcares lleguen a la sangre con mayor lentitud.
Recomendaciones:
– Consume por lo menos tres tazas de verdura cruda al día.
- Come siempre la fruta con cáscara, o si la prefieres en jugo agrega nopal, xoconostle, o verduras fibrosas como apio y chayote.
- Siempre que consumas cereal o fruta, combínalo con algún tipo de proteína y un poco de grasa.
- Ejemplo: 1/4 de melón con queso cottage, 6 nueces o almendras. O 1 rebanada de pan, huevo a la mexicana, 1 cucharadita de aceite.
- Evita el consumo de alimentos empanizados, salsas espesas, salsas agridulces y aderezos comerciales.
- Aumenta el consumo de leguminosas como frijol, garbanzo, habas y lentejas y disminuye el consumo de cereales refinados, galletas, pan, papa, y arroz.
- Evita el consumo de grasas animales como tocino, chorizo y embutidos que aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
- Bebe ocho vasos de agua al día, de preferencia fría.
- (tu organismo gasta calorías en calentar el agua.)
- Realiza 30 minutos de ejercicio aérobico por lo menos tres veces por semana.

